domingo, 27 de enero de 2008

MUNICIPIO BUSCA DEPARTAMENTO QUE LO QUIERA…

Por Edward Torres Ruidiaz. Economista Especialista en Finanzas Públicas, Docente y Catedrático. ExCandidato a la Alcaldía de El Banco-Magd. en la Consulta del PCC.

Es un error que El Banco siga perteneciendo al Departamento del Magdalena. No es una calentura de enero. Ya alguna vez dirigentes locales como Fernando Pisciotti (QUEPD) tocaron el tema y fue desde la Depresión Momposina donde Orlando Fals Borda comenzó a plantear la necesidad de un reordenamiento territorial. Revisemos algunas justificaciones de esta propuesta:

Por la discriminación. Recientemente Héctor Arregocés, un Banqueño de dieciocho años, obtuvo el más alto puntaje en los exámenes de admisión de la Universidad del Magdalena pero las directivas, en una decisión xenófoba, no le otorgaron el incentivo económico porque ese sólo estaba reservado...¡para estudiantes oriundos de Santa Marta! Y pensar que las hermosas instalaciones de la Unimag son construidas con el fabuloso presupuesto que la Nación envía para todos los municipios. En cambio la Universidad Popular del Cesár y el Sena construyeron sedes en Aguachica con sus propios recursos.

Por la explotación. Los Banqueños giramos de nuestro bolsillo $80 millones anuales a Corpamag, entidad que no genera un solo empleo en nuestro municipio. Ese presupuesto es gastado en la Sierra Nevada de Santa Marta y en su Ciénaga Grande. Para el sur apenas reseñas de estudios recocidos pero ningún proyecto sostenible. En el 2006 la Fundación Banco Verde denunció la supuesta siembra de alevinos por Corpamag en el corregimiento de Belén, que en realidad apenas eran larvas de poco valor.

Aunque a El Banco corresponde la mayor proporción del Complejo Cenagoso de Zapatosa, inmensa reserva del oro azul del siglo 21, Corpamag no se gasta ni el arriendo de una oficina en nuestro municipio. Una valla educativa sobre el cuidado de la ciénaga lo donó Corpocesár, entidad que en cambio si hace amplia presencia y tiene conciencia de la importancia de nuestras ciénagas.

Porque pobreza llama pobreza. En eficiencia fiscal el Magdalena ocupa un deshonroso puesto 26 entre los 32 departamentos del país. El gasto de funcionamiento aún es relativamente alto y exiguas la generación de ahorro y la inversión anual por habitante (menos de $200.000). En cambio Atlántico y Cesár se destacan en el 1er y 3er lugar, desafiando la hegemonía de los Departamentos Andinos.

Por el amor no correspondido. Cuando los funcionarios públicos Samarios viajan en comisión a la provincia del sur, se hacen atender en comida y hospedaje de los empleados públicos locales, a fin de ahorrarse los viáticos, los cuales retornan intactos a Santa Marta. Eso sin contar con las fabulosas encomiendas de pescado y gallina que los ingenuos provincianos deben aportar. Es decir que al final las comisiones públicas terminan siendo deficitarias para las modestas economías provincianas. Ni eso nos genera Santa Marta. En cambio los agentes viajeros cachacos y Barranquilleros o los ganaderos Cesarenses si gastan en nuestros hoteles y en nuestros restaurantes, contribuyendo al flujo económico.

Aunque en El Banco existen más de 700 docentes, a la Gobernación del Magdalena no se le ha ocurrido instalar una Oficina en el municipio que atienda en red los tramites de nuestros docentes, quienes deben viajar a Santa Marta, sólo a radicar la solicitud por escrito y volver a reclamar su respuesta al tiempo...con suerte. Cualquier trámite en Santa Marta tiene costo extra.

Otro caso son los bonos para dotación entregados a los docentes, que obligatoriamente deben ser cambiados en almacenes de Santa Marta, los cuales cobran altos precios a los ingenuos provincianos. Al final el bono de $800.000 queda reducido a dos camisas y dos pantalones, sin dar oportunidad a los almacenes de nuestro municipio que venden más barato.

Porque no existe pertinencia cultural. Santa Marta vive en función de su playa, la brisa y el mar. Su horizonte está en Barranquilla. El Banqueño es río, sabana y ciénaga, tambora y millo.

Y tampoco pertinencia económica. El Banco no encaja en los principales rubros de inversión del Magdalena, como son el turismo y la funcionalidad con Cartagena y Barranquilla. Así, la mayor parte de la tajada del gasto departamental se lo lleva Santa Marta. Si queda algo para pesca...también se va para Santa Marta. Nuestros renglones económicos básicos (ganadero, agropecuario y de servicios) son más parecidos a los de Cesár y Santander, en cuyos presupuestos y dinámica económica de seguro tendríamos más cabida. Ojo, esta es una clave para quienes siempre han preguntado por las causas de nuestro estancamiento económico.

La prueba de lo anterior es que la Gobernación del Magdalena no ha realizado con sus recursos propios ninguna obra de impacto en nuestro municipio como si lo hace en Santa Marta. Incluso, en el papel de simple intermediario, el Magdalena ha sustraído los dineros que aporta la nación a nuestro municipio, como ocurrió con el malogrado puente sobre el río Cesár, el cual solo fue posible cuando la gestión se salió de la maraña Samaria. En cambio Antioquia, Cesár y Atlántico construyen acueductos en sus municipios con sus propios recursos.
Por la disfuncionalidad. Mientras de El Banco a Valledupar y a Bucaramanga gastamos tres y cinco horas respectivamente, el viaje a Santa Marta dura seis horas.
Si El Banco fuera Cesár, el circuito vial 4 vientos-El Banco-El Burro sería competencia del Departamento del Cesár (la ruta del carbón $$$$) y la pavimentación de esta vía no hubiera chocado contra las limitaciones burocráticas de pertenecer a dos departamentos. El ejemplo es que el Cesár pavimentó con sus propios recursos la vía 4 vientos-Arjona. En cambio el Magdalena nunca aporta para la vaca.
La situación tiende a empeorar por los poderes centralistas que el gobierno ha dado a los inútiles departamentos que, por ejemplo, ahora “revisa” los programas de salud pública de los municipios, procedimiento que no genera ningún valor agregado al proceso y más bien aumenta los costos. Iguales medidas se han adoptado con recursos para educación y agua potable, los cuales el gobierno ha amarrado a la costosa e ineficiente maraña departamental.
Existen varias alternativas. La primera, crear un nuevo Departamento que incluya a Barrancabermeja y algunos municipios del sur de Bolívar y Cesár. Total empatía cultural, socioeconómica y funcional, con el río magdalena como eje. La iniciativa sería del Congreso, lo que hace poco probable esta opción por la tendencia centralista del Gobierno Nacional.

La segunda opción es integrarnos al Departamento del Cesár, con las ventajas antes enunciadas. Y aunque el centralismo Vallenato también discrimina al sur, su inversión anual es de $574.000 por habitante y así, el desamor con plata puede aguantar. La iniciativa debe darse por Ordenanza de los dos Departamentos. Bastante viable por la vía ciudadana.

Una tercera opción es la figura de Asociación de Municipios planteada en el proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, idea similar al nuevo departamento con nuestros vecinos del río. Difícil por los intereses politiqueros, la tendencia del gobierno nacional en fortalecer a los actuales departamentos y la limitada capacidad operativa que la Ley plantea para estas nuevas entidades.

La última opción sería publicar el siguiente clasificado: Municipio viable, puesto 295 en eficiencia fiscal, 53.000 habitantes y epicentro de la cumbia y del comercio subregional de la depresión momposina, busca Departamento de buena posición económica que le garantice el desarrollo. Requisito indispensable: el cariño.
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El Banco Magdalena:

Puerto sobre el Río Magdalena, fundado por José Domingo Ortíz, el 2 de febrero de 1680, donde habitaron los indígenas Chimilas. A la llegada de los españoles fueron sometidos y expropiados de sus tierras dando paso a la fundación conocida con el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria de El Banco, elevado a la categoría de municipio en 1871.

Eladio Gil Moreno (egilmoreno@gmail.com)
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